De tópicos y primeras veces

Debajo de la cama guarda dos cajas idénticas pero con, teóricamente, contenido diferente: una tiene todas las cosas buenas que le han ocurrido en la vida y, la otra, todas las malas. Las había guardado ahí porque, como había visto en miles de sitcoms, era el lugar típico donde esconder algo que debe ser encontrado.

No están etiquetadas de ninguna manera por lo que es difícil confundirlas y, como el contenido a veces tampoco presenta una naturaleza “buena” o “mala” con claridad, muchas veces se equivoca de caja al guardar sus vivencias. Algunas veces se da cuenta de su error y enmenda la archivación , pero esas veces son pocas y las cajas se están empezando a parecer por dentro casi como tanto como por fuera.

Pero hay una serie de vivencias que siempre guarda en la caja de las cosas malas: las primeras veces. Porque, como dice haber comprobado empíricamente en incontables ocasiones, las primeras veces siempre son malas.

“Soy una fiel creyente de los tópicos porque suelen representar verdades incómodas”. Responde con vehemencia a mi objeción de que las cosas difícilmente se pueden generalizar sin caer en las afirmaciones sin fundamento. “Verdades como puños“.

Tras esa afirmación, me muestra la caja de las cosas malas, con todas las primeras veces dentro de ella.

“Mira, aquí está mi nacimiento. Estoy morada porque llevaba dos vueltas de cordón al cuello, podría haber muerto. Mmm… Este es mi primer día de colegio. Me dieron un balonazo en la cabeza y me caí al suelo sin nadie alrededor para consolarme, tuve que aguantar el dolor, y el bochorno de haber hecho el ridículo. ¡Ah! Mi primer beso. No, es el segundo: el primero fue tan nefasto que grabé otro recuerdo encima. Uf, mi primera borrachera, algo tan confuso no puede ser bueno. Mi primer viaje en solitario, mi primera vez en la universidad. Y aquí, la ‘gran’ primera vez. No se ve muy nítida porque intenté borrarla muchas veces pero creo que, de hecho, se ha conservado la peor parte”.

Al inspeccionar la caja me doy cuenta que tiene razón.

“La vida opera al revés que las sagas cinematográficas: las segundas partes son siempre mejores. Aunque en el cine hay excepciones que confirman la regla, como Mad Max 2, y en la vida no. Pero, ¿sabes una cosa?  No puede haber segundas veces si no hay primeras. No puede haber momentos buenos si no aprendemos de los malos. Y si es el precio que tenemos que pagar, me parece bastante barato”.

Pues, aquí va: segundo intento de blog. Espero poder guardarlo en la caja de las cosas buenas.

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